375. cuidadores

11 Jan 2010

Vista, Recoleta Cemetery

No obstante su magnificencia, el Cementerio de la Recoleta no es muy grande. Sólo tiene cuatro manzanas de superficie, pero se encuentran en él más de 4.700 tumbas y mausoleos entre angostos pasillos. Hay bóvedas muy pequeñas que sólo tienen un ataúd, y otras inmensas con más de 50. Para cuidar todo esto, además de revisar los desagües, arreglar los pisos, podar los árboles, y un sinfín de tareas más, hay unos 65 cuidadores, gente muy amable, apasionada por el Cementerio y que en más de una ocasión terminan siendo guías para el inevitable turista que quiere llegar enseguida a la tumba de Eva Perón.

Una sencilla cuenta nos dice que cada cuidador tiene a su cargo cerca de 70 bóvedas, tanto grandes como pequeñas. No todas son limpiadas y arregladas, ya que unas cuantas no pagan la tasa correspondiente de mantenimiento—en este momento, y según la web oficial del Gobierno de la Ciudad, 48 pesos, unos 12,50 dólares, por metro cuadrado—y son dejadas por los cuidadores. La razón, de acuerdo con el relato de uno de los trabajadores, es sencilla: el cuidador recibe un porcentaje de lo que la bóveda paga al Estado. Y en muchos casos, debido a la cantidad de mausoleos en el sector a cargo del cuidador que no paga el impuesto, el dinero que le corresponde termina siendo muy poco, menos de 500 pesos, 130 dólares al cambio actual.

Tools of the trade, Recoleta Cemetery

Eso sí: algunas bóvedas, las más grandes, como la de la familia Leloir, también pagan aguinaldo al Estado, lo que redunda en el correspondiente beneficio para su cuidador.

Los cuidadores parecen estar en todas partes a la vez en el Cementerio. Se los reconoce enseguida por su ropa de trabajo gris y su manera característica de hablar, en la que la capacidad de una bóveda se mide en camas y no en ataúdes, y los muertos que las ocupan son inquilinos.

Pero lo que sobre todo los une, como decimos al principio, es su amor por el Cementerio de la Recoleta. Y su sueño, su utopía personal, seguramente sea alcanzar el estado del cuidador más famoso: David Alleno, el único trabajador de la Recoleta que está enterrado aquí.

2 responses

  1. nicolas comments:

    la verdad uno siente una linda envidia por los cuidadores ,poder trabajar diariamente en una lugar con tanta historia,por ejemplo poder limpiar la tumba de remedios de escalada ,de los generales de la independecia debe ser un gran honor ,o tal vez tener el privilegio de conocer a sus descendientes.felicitaciones

  2. Robert comments:

    Nunca lo pensé asi pero es verdad… ser cuidador es una oportunidad única para hacer un servicio patriótico. Y conocer a los descendientes de los proceres no tiene precio. Saludos, Nicolas!

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