502. juan berisso
20 May 2013
Entre 1869 y 1871 la ciudad de Buenos Aires sufrió dos terribles epidemias, de cólera la primera, que dejó 9 mil muertos, y de fiebre amarilla, la segunda, que provocó 14 mil fallecimientos. El gobierno porteño dispuso urgentes medidas de higiene, entre las que se encontraban el alejamiento de saladeros y mataderos, a cuyos dueños se los beneficiaba con quita de impuestos si aceptaban irse a otras zonas.

Así, Juan Bautista Berisso, un inmigrante genovés nacido en 1834, compró 28 hectáreas en la Ensenada, cerca de donde años después se fundaría La Plata, e instaló un saladero. El establecimiento lo hizo prosperar y años después adquirió una destilería, una refinería de aceite vegetal, un astillero y varias estancias.

Falleció en 1893 y fue sepultado en la Recoleta. Su bóveda cuenta con extraordinarias esculturas del artista italiano Alessandro Biggi, entre las que se destacan una alegoría del Tiempo, un ángel apoyando un ancla y dos leones que flanquean la entrada:



En el cementerio de La Plata otra rama de los Berisso construyó la bóveda familiar más grande del lugar, por el momento abandonada:
































